Querétaro a Jueves 29 de enero del 2026 º El duelo de perder a una persona es sumamente difícil, cuando la conexión con ella o la cercanía, eran primordiales, indispensables y continuos.
Entender la muerte es un acertijo infinito e incomprensible, ya que nada asegura que algo sea cierto, no hay forma de comprobarlo, incluso al morir, no habrá certeza de que lo contaremos, sentiremos la experiencia o sabremos que pasa, cuando todo parece una simple desconexion.
La mayoría de las religiones nos prometen vida eterna, el descanso eterno y la gloria de Dios, algunas otras hablan de la reencarnación en este mismo mundo, en otro cuerpo, humano y hasta animal; otras dan opción de la energía, la cual se mezcla con el infinito o va otro sitio, así como simple energía o luz.
También hay que hablar de las probabilidades de reencontrarnos con nuestros amados en un cielo o en alguna parte, volver a estar juntos. Y por supuesto no puede faltar, (y como ya mencionamos el cielo, también está) el infierno, el limbo o bien la oscuridad para aquellos que según se cuenta, se lo ganaron por su vida pecaminosa y llena de odio.
Todo esto, es incierto, incluso en el caso de la reencarnación, no se sabe, no lo sabremos, sin embargo es injusta la muerte, ciertamente. Con tantos años trabajados, tanto esfuerzo y sufrimiento o para otros, tan corta la vida y con tanto por hacer: Injusto.
Aquí sumamos a teologod, filósofos, religiosos y escritores de fantasía y novela, cuentos, mitos y leyendas… Todas ellas son simplemente creencias; aquí todo termina en simple resignación.
La resignación es el no poder hacer nada, ni regresar el tiempo, ni poder hablar con los muertos, ni esperar a que Dios llegue, tampoco tratar de encontrar la verdad y descifrar el acertijo. Simplemente es amar todo aquello que tuvimos, desear que estén bien y esperar que alguna de nuestras creencias sean ciertas, tener esperanza y esperar nuestro final para averiguar que ocurre.
La resignación es también un consuelo para nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestros sentimientos, se acaba el sufrimiento para ellos y tenemos que vivir y disfrutar la vida como ellos, por ellos y con todo su recuerdo y el amor que dejaron.
No hay ausencia que no duela, no hay forma de borrarla, ni de olvidarla; es buscar que se convierta en un sentir de paz y alegría; no permitir que se convierta en depresión o en un referente para no desear nuestra propia vida.
Escritos desde el fondo del corazón, basado en la propia experiencia y vivencia de la muerte… con las dudas que continúan en el trabajo de continuar explorando en el duelo de la muerte.
Trina Catrina, su Reina Roja.









