Cada año, cada temporada de fiestas a los muertos, vuelve y se hace presente la Catrina más alegre y dicharachera, Trina de León
Querétaro 01 de noviembre del 2026 º Como cada año el actor Enrique León presentó un nuevo vestuario para la Catrina Trina, su personaje que desde hace más de 10 años Porta con orgullo elegancia y una pasión que se demuestren en cada elemento.
Para esta ocasión ocupó mantillas turcas o españolas en color amarillo con flores rojas, las cuales dieron la extravagancia ideal para el personaje con los flequillos que le adornaban alrededor del cuerpo y a lo largo del vestido.

Como en cada ocasión volví a utilizar el vestido ampón del siglo XVIII, collares en perlas y un corset color verde botella, de fondo ocupo un vestido en color verde perla con listones alrededor que formaban el toque mexicano como una falda tipo Jalisco.
En el pecho un milagrito tipo cajita de lámina repujada, dentro de ella, a quien se le dedica este vestuario, el retrato de Maricela Manzo Domínguez, quién falleció el pasado 13 de abril del 2025, madre y amor de Enrique León y confeccionista y admiradora de Trina Catrina.
Y el sombrero girasoles de diversos tonos de amarillos, rojos, blancos y naranja, definitivamente impactante, luminoso y voluminoso que llamaba la atención a varios metros de distancia, robándose las miradas del público.
Largas filas de personas disfrutaron de ver la creación de este año, incluso algunos que ya conocen el personaje compartieron sus anécdotas y comparaciones con los vestuarios de años pasados, felicitando al actor.
Cabe señalar que en esta ocasión Angie Monroy en conjunto con Enrique León confeccionaron parte del vestuario, la falda de listones con parches bordados de flores, el sombrero y y cada detalle fueron a imaginación y dedicación de León, mientras que la blusa y la faldilla turca fueron confeccionados por Angie.

Un abanico en colores, una muñeca de cartón de sololoy, una calavera de papel maché, un puro colombiano, perfume de vainilla y música selecta mexicana española y cubana forman parte del acompañamiento de cada paso de Trina Catrina, así como su fiel compañera Tamara Guzman, la catrina que este año vistió de colores.
No podríamos decir que es la mejor Catrina de Querétaro, ya que existen otros actores que la interpretan dignamente, sin embargo Trina de León, es la Catrina del pueblo la que se retrata con la gente en pleno centro histórico de Querétaro o a donde la llamen, la que se baja de los carros alegóricos y sale del teatro para convivir con la gente.

Lo mismo se retrata con políticos, que con monjas, personas en situación de calle, reporteros y comunicadores, teatreros, activistas, familias completas y personas de todas las edades, convirtiéndose así en un personaje icónico de nuestro estado, en conjunto con su personaje alterno la Reina Roja.
Hay que sobresaltar su lucha por dignificar el arte urbano, los espacios para los creadores y actores, así como el respeto a las personas lgbt y la cultura popular mexicana. El comercio informal que acapara los andadores y plazas del centro histórico afectan la imagen de los artistas urbanos, en dónde Inspección municipal compara e igual a las actividades del arte con la venta de mercancía, es ahí donde Kike León o Trina Catrina hacen el trabajo para que precisamente se califique y se le otorguen derechos y responsabilidades a cada giro correspondiente.

Pedir dinero por una foto no es comercio, mientras no hay apoyos para los artistas no se puede criticar esta acción, mientras dentro del reglamento no se tomen en cuenta los artistas urbanos tampoco se deben de prohibir, mientras no se consideren dentro del turismo o la cultura popular en las secretarías correspondientes, entonces tampoco se les debe de quitar el espacio.
El arte urbano es atracción turística, es representación histórica, es talento del teatro queretano, incluso es derrama económica, no se le debe de comparar con la venta de piratería o de comercio, quizás sí con la creación de una artesanía hecha a mano que lleva tiempo y dedicación como una muñeca Lele.
El ambulantaje también ha dañado la imagen de la artesana, le ha quitado venta a la original muñeca artesanal, ha invadido espacios y ha permitido la sobrepoblación de comerciantes quienes se ostentan como artesanos, cuando más del 60% de lo que se vende es producto pirata.

Es ahí donde el llamado a la dignificación del artesano y el actor continúan siendo lucha constante de Trina Catrina, quien luego de ser un ícono de cada fin de semana del centro histórico, ahora lo hace cada temporada del año, gracias a la saturación de los comerciantes, quiénes quieren todo, ocupan todo, exigen todo y poco abonan a la verdadera atracción de la artesanía, el teatro y la belleza de nuestra arquitectura colonial.








